
Día 1
Bueno amigos, hoy vamos a hacer un viaje transoceánico a una isla en medio del pacífico. Para ello, sólo necesitamos un poco de paciencia, capacidad para dormir, si es posible medir algo menos de metrochenta y por supuesto, lo que todos tenemos en casa, un par de aviones tripulados de tropecientas toneladas de metal llenos de pasajeros (para amenizar la charla y la pituitaria…).
Lunes 08-04-07, 00:10. Tras facturar 48 kilos de equipaje, entre ellos, mi preciada a la par que débil tabla por la cual temo y dejar a los que más quiero al otro lado de los arcos de seguridad, me dirijo a la puerta de embarque asignada a mi vuelo. Durante el trayecto recibo la llamada que llevaba toda la tarde esperando:
_Hola Isabel…
_Hola Álvaro, al entrar al avión preséntate a la jefa de cabina…
_Milloooones de gracias.
_De nada, buen viaje.
01:00. Sentado en primera (o si nena siiiiiiii), con una mezcla de melancolía por lo que queda atrás y la ilusión del que va a descubrir otro mundo, despega el gigantesco airbus rumbo a su destino, Santiago de Chile… (aún me pregunto como semejante bicho es capaz de levantarse).
09:35 hora de Santiago (Madrid+6). Tras cruzar el Océano y la Cordillera aterrizamos sin incidencias 13:40 horas después de abandonar Madrid (ojalá pudiera volar siempre en primera, ese asiento cama ha sido mi salvación a un interminable viaje). El agradable policía de aduana que me sella el pasaporte me despide con un entusiasta “buenos días, que tenga una feliz estancia en Chile” y tras cruzar con mi equipaje el escáner de control, salgo por la puerta del aeropuerto donde me espera el padre de Silvana (mi contacto en Santiago), Enrique. Es un hombre agradable y educado que ejerce de perfecto anfitrión.
10:30 S.d.Ch. Tras dejar el equipaje en la casa, nos dirigimos a cerrar mi billete a la Isla y conocer un poco la ciudad. Es una ciudad al estilo de las más grandes, así que el metro es la mejor opción para recorrer. Una vez realizadas todas las gestiones pendientes, caminamos por el centro de la ciudad, subimos al Cerro de Santa Lucía, un cerro en el medio de la ciudad donde me puedo hacer una perfecta idea de la forma y la situación de la misma. Es una planicie gigante cercada y rodeada por altísimas montañas, sólo veo casas hasta donde la vista me alcanza en todas las direcciones. Las cumbres más altas están cubiertas de nubes y el “smoke” no deja ver con claridad la Cordillera de la Costa. Hace un calor sofocante al sol. Al bajar seguimos nuestro paseo por las calles peatonales del centro, es casi la hora de comer y las calles están repletas de gente de un lado a otro, pasamos por un “café con piernas” (esto merece un capítulo a parte, así que otro día os comento) de camino al palacio presidencial y nos volvemos a casa a comer que el hambre y la sed aprietan.
18:00 S. d. Ch. Voy a la compra al Jumbo a comprar cosas que necesito para llevar a la Isla, cosas que allí son demasiado caras y merece la pena llevar como detergente, repelente de insectos, papel higiénico, zumo deshidratado y poco más.
21:00 S. d. Ch. Llega Silvana de currar, cenamos en la casa con su familia y me cuenta algunas cosas de la Isla mientras me enseña algunas fotos. Poco después me voy dormir porque no puedo con mi vida…
06:00 S. d. Ch. Silvana y Enrique me acercan al aeropuerto para coger mi avión rumbo a mi destino definitivo. Les agradezco millones de veces lo bien que se han portado conmigo y todas las molestias que se han tomado y me dirijo a volver a facturar mi tabla con mucho miedo…
11:00 I. d. P. (Madrid+8) Tras 5 horas de vuelo aterrizo en el Isla de Pascua 42 horas después de haber iniciado mi viaje. Las vistas desde el avión han sido increíbles, (ver las pelis del avión dobladas en latino, no tanto…). La sala de recogida de equipaje, o sea, el aeropuerto, esta lleno de gente recibiendo a los pasajeros. Allí veo a Carlos “Sini” que viene a recibirme sonriente y me coloca la típica guirnalda de flores en el cuello:
_Que pasa chavalilloooooooooo??!!
_Iorana (bienvenido)
Con Él viene Jobino, un Rapa nui con unos brazos como mis piernas y que supervisa el proyecto de rugby. Me cuelga otra guirnalda
_Iorana
_Gracias
El calor y la humedad es indescriptible, sobretodo a medida que el sol llega a lo más alto, pero el aire se siente más puro que en ningún sitio. Jobino nos lleva en su camioneta a dar una vuelta para que vea un poco el pueblo y las diferentes instalaciones, de camino a un restaurante en el que nos invita a comer. Nos ponen de comer cebiche, un plato típico de la Isla a base de atún en crudo, limón, pimiento y leche de coco; está increíblemente bueno!!! A ver si aprendo a prepararlo… Al terminar nos lleva hasta la casa donde voy a instalarme, en la que Sini lleva un par de semanas viviendo, una casita de dos plantas entre palmeras y árboles de mango y aguacate, con una terraza de madera en la planta alta a la que se accede desde mi habitación; no me lo podría imaginar mejor teniendo en cuenta el tipo de construcciones que hay por aquí y los medios existentes.
16:30 I. d. P. Tras verificar que mi tabla ha llegado en perfecto estado, me pongo el bañador, cojo los bártulos y nos dirigimos hacia el campo donde entrenan los chavales, aún quedan casi 2 horas para empezar las clases de la tarde, así que aprovecho para pillar unas olitas hasta el comienzo, que para algo entre el campo y la playa sólo hay una calle xDD, ah! Y 2 moais…
23:00 I. d. P. Después de hora y media de olas, un par de rugby, un partido a 9 sets de volley y unos 5 litros de agua, preparamos la cena y a dormir que apenas me tengo en pie.
Esta Isla tiene una pinta increíble zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz…
PD: mil gracias a la familia Alarcón
PD2: acerté con los llaveros, menos mal
PD3: Que sed! Que calor! Que olas! Que moais! Que Isla!